Viña del Mar es uno de esos lugares que parecen no cansarse de ofrecer al turismo y a los propios habitantes no solo los mejores paisajes naturales sino también rincones perdidos en medio de la ciudad que nos muestran historias ocultas guardadas hace años, centros culturales llenos de propuestas, museos para conocer el pasado y el patrimonio de Chile y miles de otras cosas más.
Es que de los atractivos de Chile Viña delMar es uno de los más importantes puesto que tiene este carácter, esta forma de ser, esta historia que lo convierten no solo en un lugar muy popular donde la gente quiere vacacionar sino en un sitio muy interesante para conocer desde muchos otros aspectos como por ejemplo el cultural o el histórico.
Muchas ciudades que se convierten en destinos turísticos predilectos, no solo por el turismo nacional sino también por el turismo internacional, no pueden, en el afán de dar el mejor servicio en cuanto a hoteles y gastronomía entre otras cosas, ofrecer otras propuestas que sean un poco diferentes. Este no es el caso de Viña del Mar que tiene una historia muy rica posible de conocer no solamente leyendo o visitando sus museos sino también caminando por sus calles puesto que así nos encontramos con muchas edificaciones que fueron nombradas edificios históricos y que son parte de la cultura del pueblo.
Es bueno poder pasear por Viña y pararse cada tanto a contemplar estos sitios maravillosos y aprender sobre su origen. Uno de ellos es el Palacio Vergara, situado en la calle Errázuriz, en el interior del famoso Parque Quinta Vergara.
Este Palacio fue hace mucho tiempo la residencia oficial de la familia Vergara, familia fundadora de la ciudad de Viña del Mar. Antes esta familia habitaba lo que se conocía como la Quinta San Francisco donde luego se levantó el famoso Palacio Rioja, pero luego se mudaron hasta la Quinta Vergara, un espléndido lugar al aire libre que albergaba no solo al Palacio sino a los inmensos jardines con exuberante vegetación que tenía ejemplares de plantas de todas partes del mundo traídos en los viajes del hijo de Doña Dolores Pérez de Alvarez.
El palacio tiene unos increíbles 3 mil metros cuadrados y su construcción fue iniciada en el año 1906, justo después del gran terremoto que sacudió a Chile y que provocó numerosos destrozos en edificios históricos de gran belleza que luego tuvieron que ser reconstruidos con todo el esfuerzo.
La construcción del palacio estuvo dirigada por el arquitecto Ettore Petri, de origen italiano. El estilo brindado por este arquitecto fue el de neogótico veneciano con imponentes arcos y la utilización de balaustradas en la fachada. También se puede observar este estilo en los salones del interior decorados con molduras de yeso cubiertas por brocato dorado y acompañadas por tapices bordados con oro y seda. Por lo que vemos el estilo de decoración no era para nada modesto pues se correspondía con la importancia social y política que tenía la familia Vergara.
La última integrante de la familia que habitó al Palacio fue doña Amalia Errázuriz Vergara, quien finalmente vendió el hermoso edificio y la quinta que lo alberga a l Municipalidad de Viña del Mar permitiendo ahora que el espacio sea público y todos los viñamarinos, chilenos y viajeros del mundo puedan conocer este hermoso lugar. En el anfiteatro de la Quinta Vergara es donde se realiza el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar mientras que el Palacio conserva una función mucho más selecta y funciona allí en la actualidad el Museo de Bellas Artes que guarda celosamente el patrimonio cultural no solo de la ciudad sino de Chile. Parte de las obras exhibidas y preservadas allí formaban parte de la colección privada de la familia Vergara y fueron donadas oportunamente al pueblo chileno de manera que todos puedan disfrutar de su apreciación. El aporte de la familia Vergara realmente marcó a Viña del Mar desde todos los sentidos, no solamente por al fundación sino también artísticamente desde las construcción del palacio hasta la oportunidad de tener en el día hoy un hermoso Museo de Bellas Artes a la altura de cualquier gran museo del mundo.
Como vemos Viña del Mar además de ser esa ciudad popular conocida por todos, es un secreto esperando ser descubierto en cada uno de sus edificios históricos y en sus calles llenas de pasado y de arte. Vale la pena conocer este lugar y adentrarnos en el llamado turismo cultural luego de disfrutar de todos los encantos naturales.
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