15 jun 2012

Ahu Ature Huki

La Isla de Pascua es uno de los lugares más atractivos de Chile, y por ello es uno de lo más concurridos por los turistas. Con seguridad, el misterio y la belleza envuelven a esta hermosa Isla.

La belleza se presenta con total evidencia en los paisajes y en la naturaleza que derrocha esta Isla en cualquiera de sus rincones, belleza que enamora y que se ha convertido en uno de las principales razones de visita a este destino.

Por su parte, el misterio se debe a unas enormes estatuas de piedra volcánica que allí se encuentran  y que  despiertan la curiosidad de los turistas: de dónde viene, y que significan. Estas esculturas reciben el nombre de moai, y uno de los más representativos es el Ahu Ature Huki.  Las mismas han sido objeto de diferentes interpretaciones, entre ellas la que sostiene que han sido levantados entre los siglos XII Y XVII para simbolizar a los difuntos para que ellos derramaran bendiciones y poderes sobre las generaciones posteriores.

Ellos se encontraban sobre una plataformas que reciben el nombre de ahus, y de esta manera simbolizan el rostro de uno de los antepasados.

Como deciamos, uno de los lugares más significativos en donde se puede encontrar esta tradición de la población rapa nui es Ahu Ature Huki. Esta es una de las primeras estatuas que ha sido vuelta a levantar en el año 1956 y por ello tiene un gran valor dado que hasta ese año todos los moai no se encontraban en pie.
Este emprendimiento le tomó 18 días a un gran equipo de trabajo, que utilizó troncos y piedras, y bajo el pedido expreso de la expedición  a cargo de Thor Heyerdah, de origen noruego. A través de los procedimientos seguidos, se intentaba conocer el modo en que los isleños levantaban estas esculturas.
Este, a diferencia de otros moai de la isla, es un moai solitario, que se encuentra en la playa de Anakuna, agregando belleza a este lugar que por sí mismo ya podría caracterizarse como paradisiaco: la calma de su mar, su aire fresco y el verde que rodea a estas estatuas.

Ha sido levantado de espalda al mar, para continuar con la creencia de que de este modo las bendiciones y los regalos iban a ser destinados a los habitantes de la Isla de Pascua. También se ha dicho que los moai servían de mediadores entre el cielo y la tierra.

Este moai de Ahu Ature Huki también ofrece una expresión en su rostro, que invita a ser develada, y que según varios estudiosos, presenta facciones más duras respecto de otros, y lo asocian a la historia del hombre pájaro. También hay una historia en torno a los ojos del moai Ahu Ature Huki, dado que se cree que la presencia de los mismos, les concede a las estatuas un rostro más real.

Sin dudas, la Isla de Pascua es un sitio turístico de gran belleza y con una riqueza histórica y cultural sin igual, por ello no puede dejar de ser visitado en algún momento de su vida, ya que es un lugar que encierra un capítulo de historia de rapa nui interesante para conocer.

Fatima Seppi

4 jun 2012

Buceo en La Isla de Pascua

La Isla de Pascua ofrece todas las condiciones para pasar unas vacaciones de maravillas: este paraíso terrenal es uno de los destinos por excelencia en América del Sur. Aquí el bello paisaje que se presenta como escenario nos invita a ser los protagonistas de un recuerdo de descanso y placer  inolvidables.
No sólo podrá disfrutar de una extensa playa, un mar azul y un clima ideal,  sino que también podrá realizar una de las actividades deportivas favoritas  como lo es el buceo en la Isla de Pascua.

Hay muchas agencias de turismo que se encargan de ofrecerle este servicio, bajo excelentes condiciones de seguridad y con todas las comodidades y equipos para el descenso y para el regreso. Lo único que usted tendrá que tener es el entusiasmo.

Conozca la Isla de Pascua de modo “profundo”: el mar de esta isla es uno de los mejores para realizar este deporte, según los expertos, ya que la claridad del agua permite descubrir los secretos de la vida marina. Es posible ver aproximadamente hasta los 60 metros, lo cual es una cifra interesante para la práctica del buceo.
El mar es cálido y muy agradable, ya que la temperatura habitual es de 22 grados.

Lo que se puede hallar abajo es increíble, ya que hay numerosos cardúmenes de peces de todas las especies y de vivos colores que llaman la atención. Algunos de los peces más comunes son el pez globo, el pez mariposa, el trompeta, entre otros. Las tortugas también son parte de la belleza de este fondo acuático.
 La experiencia de pasear bajo el agua mientras la fauna marina se encuentra a nuestro alrededor produce una agradable sensación y  una alegría indescriptible para los turistas. 

Además, se encuentran corales y algas por doquier, que contribuyen a embellecer el lugar y llenar de más entusiasmo la experiencia. Las cavernas dan su toque de misterio y enigma, y es por ello que muchos turistas se preguntan  como este fantástico lugar es posible. Los acantilados se ofrecen a al vista casi como perfectas estructuras, poseedoras de un increíble encanto y belleza.

Las respuestas científicas indican que por tratarse de una zona volcánica que estuvo activa, han tenido origen  estos paisajes acuáticos.

No se pierda este divertido y fascinante viaje submarino, en el que no sólo pasará un buen momento y un recuerdo especial de su paseo por la Isla de Pascua, sino que también podrá conocer un poco más acerca de la flora y fauna marina que viven en este rico hábitat natural.

En general, las condiciones climáticas son propicias para el buceo, pero si el mar no está muy tranquilo, entonces se dificulta la práctica, y se suspende por cuestiones de precaución.

Se recomienda hacer una reserva con un día de anticipación para no perderse esta increíble oportunidad de recorrer el fondo marino.

Si el mar de la Isla de Pascua es uno de los más anhelados de los buceadores, si usted se encuentra descanso en este lugar, entonces debe darse la posibilidad de realizar esta experiencia que seguramente le encantará.

Aldea ceremonial de Orongo

En la majestuosa Isla de Pascua de Chile podemos encontrarnos de manera permanente con múltiples espacios que son testimonio histórico de un extenso legado cultural. No por nada, la isla fue declarada en 1995 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En la isla se mixturan las bellezas del entorno natural, de sus playas, volcanes y parques, con la riqueza de un patrimonio arqueológico que nos habla de un pasado que aún hoy continúa vivo. Las tradiciones son de gran importancia para el pueblo de la Isla y refieren a una mística cultura ancestral de la etnia Rapa Nui.

Orongo es una antigua aldea ceremonial que fue utilizada entre el 1600 y 1866 d.C. para realizar el culto a los denominados hombres pájaros. Es uno de los escenarios más imponentes y bellos que tiene la isla habitada más remota del mundo. Se encuentra a unos 6 Km. de distancia de la ciudad de Hanga Roa, al borde poniente del volcán Rano Raraku.

 Este maravilloso sitio se compone por una serie de 53 casas. Estas construcciones, historia materializada y de pie, contienen formas elípticas que se manifiestan en los muros de lajas. En el interior de cada estructura, podemos ver cómo los muros se encuentran pintados con símbolos de mando, u otros que representan remos de danza y figuras de ave, en los que igualmente predomina el rojo junto al color blanco. Así también, Orongo se constituye por una pequeña entrada cuadrada cuya dirección mira al mar. Las casas están distribuidas en dos hileras bien diferenciadas.  Se destaca la de abajo, pues es allí donde termina el recinto sagrado Mata Ngarahu, centro fundamental del culto al Hombre-Pájaro. Es el recinto más profusamente decorado con petroglifos propios de la Isla.

En este lugar se llevó a cabo la elección del Tangata Manu (que significa “hombre pájaro”). Los ritos que se realizaban en honor a los dioses Make Make y Agua constituían una forma de celebración para quienes habían traído las sagradas aves desde el Motu Motiro Hiva.

Esos rituales consistían en una competencia entre familias, en donde cada representante del grupo luchaba por obtener un huevo del pájaro “Manutara” el que anidaba en el islote “Motu Nui”. Cada participante debía nadar hasta esa ínsula para buscar un huevo, luego subir los acantilados con el huevo intacto, esto era imprescindible, y una vez arriba, en la aldea de Orongo, debía entregárselo al Rey. Al ganador y a su familia se les atribuía un gran poder, el que duraba todo un año hasta la próxima prueba.

Conocer Orongo, “lugar del mensajero”, espacio de honor para el Hombre – Pájaro, es situarse por un momento en uno de los más valiosos fragmentos que constituyen el rico pasado histórico -histórico pero vivo- de un rincón en el mundo que no se asemeja a ningún otro. Con la mente abierta, una actitud de profundo respeto, y un deseo por aprender y apreciar los múltiples elementos que constituyen los más significativos relatos de la Isla de Pascua, debemos aventurarnos a sitios como éstos, que también nos enriquecen a nosotros.

Belén Nocioni